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San Pedro, la fe que une a los habitantes de Yacuiba

La festividad de San Pedro, se celebra el 29 de junio de cada año; se cuenta que el santo nació en Betsaida, un pequeño pueblo cercano al lago de Genesaret, posiblemente ubicado al norte de aquella región. Su padre fue Jonás o Juan, en la Biblia aparece como Simeón.

En Betsaida era Pescador, colaborado en los quehaceres de la casa y pesca por su esposa e hijos. En cierta época, fue atraído por la penitencia, sobre todo cuando conoció a Jesús, quien lo llamó Cefas, en arameo significa roca, pero en latín significa Petrus. Desde su contacto con El Salvador, le fue fiel y lo acompañó en sus peregrinaciones, reconociéndolo como El Mesías. Estuvo presente durante el Sermón de la Montaña, fue testigo de muchos prodigios, entre los que se cuenta la curación del hijo del Centurión y la curación de la suegra de Pedro, entre otros milagros, lo que finalmente recayó en la conformación de los Doce Apóstoles.

Pedro se destacó como el primero entre todos y Jesús lo refrendó en toda ocasión como cabeza de los apósto-les; sin embargo, se dice que era atropellado de palabra y de acciones, era indeciso, pero fiel y firme en la fe. Luego de la crucifixión y muerte del Mesías, fue Pedro el primero en verlo resucitado, en cuya ocasión le ratificó su confianza para que sea cabeza de su iglesia, previ-niéndole que tendría una muerte violenta, por lo que fue preparado para continuar con su apostolado.

Pedro fue también el primero de los apóstoles en hacer milagros, lo que logró nuevos seguidores, hasta llegar a convertirse en el fundador de la Iglesia Romana y la dirigió durante 25 años. Se estima que el día de su martirio fue un 29 de junio del año 64; pero su festividad que lo recuerda recién empieza a partir del siglo cuarto. En Roma, Pedro sufrió el martirio de la crucifixión con la cabeza para abajo. Luego fue Constantino “El grande” que hizo erigir una magnifica Basílica sobre la tumba de Pedro, es decir, al pie de la colina vatica-na; pero en el siglo XVI fue reemplazada por la actúan Basílica. La primera precaria Parroquia, construida en la esquina sur de la Plaza “6 de Agosto”, hoy del Estudiante, fue levantada por el padre Rafael Paoli, esta construcción de adobes y techo de paja fue destruida por el terremoto acaecido el año 1898. La iglesia San Pedro, inicialmente llamada Parroquia, fue inaugurada el 12 de abril de 1942, el encargado de la misma fue el padre Raymundo Monfelli con residencia en Tartagal; pero el primer Párroco permanente fue el cura Brucia Ferri, sacerdote de la orden Franciscana. Pero deberían pasar tres años para que se colocara la piedra fundamental el 29 de junio de 1945, ocasión en la que estuvo presente el Monseñor Ramón María Font, Primer Obispo de Tarija. Dos años después, el Obispo Juan Nicolai hizo la consagración del Altar mayor el 28 de junio de 1947. El cura permanente de la Iglesia era el padre Celso Testa de la orden franciscana. Tradicionalmente se contaba que las campanas de la iglesia habían sido donadas por Juan Ridder y traídas desde Alemania. San Pedro fue instituido como Patrono de la ciudad de Yacuiba, los festejos datan desde sus inicios, para el efecto se preparaban las vísperas la noche del 26 de junio; los pobladores con anticipación se aprovisionaban de leños, chacras y ramas, los acondicionaban en la calle a manera de paraguas, los troncos unidos en la parte superior formaban luminarias frente a sus puertas, mientras los vecinos se reunían para conversar y beber ponches de vino, aunque esta costumbre era pobre con respecto a la preparaban los vecinos para la fiesta de San Juan.

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Contrariamente ocurría en el frontis de la Iglesia San Pedro, allí se instalaban dos o tres luminarias con tablones de madera. Antes aún, eran en mayor número las luminarias, es decir, cuando el sector lateral derecho de la iglesia mantenía descampado sus predios interiores hasta la “Can-cha del cura”, en esa época, las luminarias iban desde la calle Santa Cruz hacia adentro. Casi siempre se acostumbró iniciar las fogatas a partir de las 18:30 y se prolongaba hasta la media noche; en la velada se servían ponches de canela y de vino, asimismo, pasteles y buñuelos.

Los ponches son de vino hervido con agua o te de canela con alcohol, se sirve caliente, luego fueron apareciendo la leche de tigre, leche natural con alcohol, entre más caliente las porcio-nes, más sabrosa era la bebida en esas noches de frio. La misa se celebraba a las 19:30 y la otra a media noche. A los alrededores de la iglesia y una pequeña parte de esa cuadra se la adornaba con lámparas de papel crepé de colores, alumbradas con velas. Ese era el alumbrado del sector, puesto que la luz eléctrica tardó en llegar a Yacuiba y, en las décadas de 1950 y 1960, la ener-gía eléctrica era restringida. Los pobladores por norma y costumbre debían portar linternas para andar por esas calles llenas de baches, troncos y piedras, calles de tierra y amplios arena-les; sin embargo

Walter del Carpio –Escritor y compilador

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