La agencia ve una erosión de las reservas, alto endeudamiento y que se sigue evitando el endurecimiento fiscal y monetario. Mientras el Gobierno considera que no se valora la estabilidad ni el impacto global
Bolivia se ha caracterizado por su solidez económica, pero en 2023 los números dicen otra cosa. La agencia Fitch Ratings bajó ayer la calificación soberana de Bolivia a “B-”, desde “B”, por el uso de colchones externos de liquidez que “aumentan enormemente la incertidumbre de corto plazo” y el agotamiento de las reservas internacionales. Sin embargo, el Gobierno boliviano salió al paso para cuestionar que no se tomara en cuenta la estabilidad económica y el contexto global externo.
Fitch, que además bajó la perspectiva de la nota de estable a negativa, dijo en una nota que “la continua caída de las Reservas Internacionales Netas (RIN) a niveles bajos las ha hecho vulnerables al riesgo de un shock de confianza, que se ha materializado en las últimas semanas”.
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“Se ha perdido el acceso al mercado exterior de bonos y no hay perspectivas concretas de apoyo a gran escala por parte de los acreedores oficiales”, agregó.
Fitch Ratings argumentó que su perspectiva es negativa por la duda de que las autoridades puedan manejar la situación. No obstante, para el Ministerio de Economía y Finanzas, Bolivia tiene indicadores macroeconómicos que reflejan la estabilidad como la baja inflación, el récord de exportaciones, altas recaudaciones tributarias, crecimiento del PIB del 4,3% al tercer trimestre de 2022, entre otros.
Ya en septiembre de 2022 Fitch Ratings había fijado su mirada en las RIN de Bolivia. En esa oportunidad, advirtió cuatro vulnerabilidades en la economía: “Bajas reservas internacionales en relación con la alta dependencia de los productos básicos del país y un régimen cambiario estabilizado; la segunda es un amplio déficit fiscal; la tercera son las débiles perspectivas de crecimiento a mediano plazo; y la cuarta, una “mala gobernanza”.
Hablando de cifras macroeconómicas, en el documento emitido ayer por la calificadora, proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto en 2,4% para 2023, la mitad del 4,8% que estima el Gobierno.
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¿Y el pago de deuda externa? El aspecto positivo que resalta la agencia es el servicio comercial externo a corto plazo especialmente bajo de Bolivia, lo que sigue siendo su principal fortaleza y respalda la capacidad de pago de estas obligaciones, pero incluso considera que esto podría cuestionarse en medio de una disponibilidad de divisas decreciente e incierta.
Fitch Ratings agrega: “se ha perdido el acceso al mercado de bonos externos y no hay perspectivas concretas de apoyo a gran escala de los acreedores oficiales”.
El Deber
