En Yacuiba, el precio del pollo alcanza los 16,50 bolivianos por kilogramo, mientras que los maples de huevo oscilan entre los 25 y 30 bolivianos, convirtiendo la ciudad en un lugar sin regulación de precios. Ante esta situación, los consumidores se ven afectados y reclaman por la intervención de una autoridad que regula estos costos.
Las caseritas que se encargan de vender estos productos señalaban que, después de Semana Santa, se esperaba que los precios se estabilizaran, pero ahora afirman que posiblemente no bajarán hasta septiembre.
María G., una residente, confesó que debido al aumento en el precio del huevo, ya no puede permitirse comprar maples completos, limitándose a adquirir solo media docena en casos de alta urgencia y cuando es estrictamente necesario, mientras que antes el huevo era parte fundamental de su alimentación diaria. En cuanto al pollo, la situación es igualmente desalentadora.
El sector avícola argumenta que el incremento de precios se debe a los gastos generados por la vacunación contra la gripe aviar. Sin embargo, esta situación ha generado quejas en todo el país, y se han tomado medidas para encontrar un equilibrio en los precios.
Ante este escenario, los consumidores exigen una intervención urgente por parte de las autoridades competentes p
