Quienes lo conocieron, lo describen como un hombre tranquilo y muy responsable con su trabajo.
Quienes conocieron a Carlos Alberto Colodro López afirman que él era un hombre tranquilo, a quien no le gustaba levantar la voz y que siempre buscaba solucionar los problemas que enfrentaba. Era, por sobre todo, una persona muy responsable con su trabajo.
Estuvo durante más de 10 años en el Banco Central de Bolivia (BCB), entidad estatal en la cual llegó a ser gerente general. Después pasó a la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) y el 26 de abril fue designado interventor del Banco Fassil, el cual quebró.
Cuando juró al cargo, Colodro hizo la señal de la cruz, demostrando que formaba parte de la Iglesia Católica. A diferencia de otras autoridades, él no llevó la mano derecha al pecho ni levantó el brazo izquierdo.
La carrera
Carlos Colodro nació en la ciudad de Sucre, el 5 de noviembre de 1959. Tuvo dos carreras profesionales, era abogado y auditor financiero.
No hay registros de él como abogado, pero sí ejerciendo auditoría. De hecho, su nombre figura en el listado del Colegio de Auditores de Santa Cruz.
Durante al menos la última década estuvo ligado al BCB. Un trabajador que estuvo con él en la entidad bancaria lo describe así: “En el Banco Central, el Carlos era una persona que dirimía todos los problemas importantes de la institución, además de los internos. Cualquier problema que había, ya sea de personal o administrativo, de lo que fuera, podía pasar por sus manos y él era una persona tremendamente pacificadora dentro del banco. Era una persona amiga y nunca jamás, ni en los momentos más complicados, él levantaba la voz o se molestaba. Siempre tenía la capacidad de mediar. Era tremendamente bueno”.
Fue el brazo derecho de Marcelo Zabalaga, quien fue designado presidente del BCB. “Este es un cargo importante porque está en la misma línea del directorio del Banco Central y es el operador de toda la administración de la banca central de Bolivia que maneja toda la política monetaria del país”, señaló la fuente a la que contactó Página Siete y que pidió no revelar su identidad.
Explicó que cuando el exgerente general del BCB aceptó ser interventor del Banco Fassil dudó que Colodro hubiese estado a la altura del puesto por la extrema presión que requería. “La intervención no era para su perfil de persona”, sentenció.
“Ser interventor es un cargo de mucha responsabilidad y se necesita tener demasiado carácter”, informó una tercera persona vinculada al mundo financiero y que conocía a Colodro.
En el BCB existen buenos recuerdos de él. Se lo recuerda como un jefe que tenía las puertas de su oficina siempre abiertas para apoyar a los trabajadores. También compartía con ellos, especialmente en la sede social deportiva de Cota Cota, donde solía ir los fines de semana.
“Su cargo era de gerente, pero también era amigo de mucha gente”, informó una de las fuentes. Cuando dejó la gerencia le dieron un reconocimiento del BCB.
Conservaba la discreción respecto de su vida personal, aunque se sabía que era separado. No hay registros suyos en la red social Facebook y en Linkedin existe una cuenta con su nombre, pero sólo se informa que es subgerente de recuperación de activos en el Banco Central de Bolivia.
Una de las temporadas difíciles que vivió Colodro fue, informaron, en la época de Jeanine Añez cuando no existía la certeza de qué es lo que iba a pasar con su cargo y el de otras jefaturas en la institución bancaria estatal.
En esta institución estuvo al menos hasta finales de 2019, hay registros de documentos firmados por él en noviembre de ese año.
En 2020 pasó a formar parte de la ASFI y en la Memoria Institucional ya aparece su nombre con el cargo: Director General de Operaciones.
Su último día de vida, el auditor y abogado dio muestras de su personalidad: primero la familia y después el trabajo. Se informó que participó de un almuerzo familiar en el Día de la Madre y que después acudió a su trabajo, a pesar de ser fin de semana y tener la jornada libre.
Su pareja actual, cuando fue preguntada sobre Colodro, dijo: “Él era una persona muy responsable, él cumplió con su trabajo hasta el último momento, y ha fallecido en la preocupación de poder honrar a los funcionarios del Banco Fassil”.
Página Siete
