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Evo ataca al Gobierno por guerreros digitales que él creó

El exmandatario acusó al Gobierno de pagar las cuentas falsas, desactivadas por Meta, con desvíos de recursos públicos. Llamó “mercenarios” a los grupos ligados al MAS.

  • La investigación de Meta identificó un búnker especializado ubicado en Santa Cruz. Archivo / Página Siet

“Los llamados guerreros digitales, para mí son mercenarios digitales”, señaló ayer el expresidente Evo Morales en su programa de radio.

Las declaraciones surgen luego de que Meta emitiera un informe sobre la desactivación de 1.600 cuentas de Facebook e Instagram, que incurrían en actividades adversarias coordinadas. Estas acciones, según el documento, estaban destinadas a apoyar al Gobierno y criticar a la oposición. Contaban con una inversión de un millón de dólares en publicidad y tenían vínculos con los guerreros digitales.

“Tenemos información que los pagos venían de Gabriela Alcón (viceministra de Comunicación) y Ángela Cáceres (jefa de Gabinete del Ministerio de la Presidencia). Ahora entendemos de dónde venían los ataques a mi persona”, indicó Morales.

Ante estas acusaciones Alcón, mediante su cuenta en Twitter, señaló: “Desde el Viceministerio de Comunicación, en el marco de nuestras atribuciones y competencias, disponemos de cuentas oficiales en redes sociales (RRSS) que se encuentran funcionando con normalidad. Desmentimos el uso de recursos del Estado en fines que no se enmarquen en nuestras competencias”.

Publicidad

Evo fue más allá y detalló el mecanismo que sería usado para el desvío de la publicidad mediante contratos previamente acordados con los medios que se benefician de ello.

“Por decir a vos, Kausachun Coca, te doy por publicidad, es legal eso, contrato por 100 mil dólares, pero tienes que devolverme 50 mil dólares. Y después pagar (con eso) a sus supuestos guerreros digitales que hacen guerra sucia. Es eso”, ejemplificó y dijo que tiene más información que le es proporcionada por funcionarios públicos.

Los orígenes de los guerreros

En Bolivia los guerreros digitales son un secreto a voces. Son una especie de soldados de la guerra digital que se libra en internet, no sólo en Bolivia sino en el mundo, pero que en el país tiene sus propias características.

El 21 de febrero de 2016, tras el escándalo del caso Zapata, Morales enfrentó su primera derrota electoral. Su relación sentimental, que sirvió para el enriquecimiento ilícito de su pareja, se ventiló no sólo en los tribunales, sino en las RRSS.

Se atribuyó la derrota a éstas y se anunció la necesidad de regularlas, ya que -según él- lo hicieron víctima de la “guerra sucia”. La intención causó malestar y en lugar de insistir en la regulación abrió cuentas en Twitter y Facebook y creó la Dirección de Redes Sociales, del Viceministerio de Gestión Comunicacional.

Esta unidad debía: desarrollar estrategias de difusión, consulta e interacción del Gobierno con las cibercomunidades; mejorar las plataformas de información y comunicación de la gestión del Estado mediante las RRSS; y promover el uso de las RRSS.

Entre 2016 y 2019, esta dirección destinó 3,3 millones de bolivianos a la compra de drones, cámaras, computadoras y otros equipos. Pagó al menos 15 millones de bolivianos por consultorías. Sólo la firma mexicana Neurona Consulting obtuvo al menos ocho contratos por 12,4 millones de bolivianos.

Con el sabor amargo de la derrota en 2016, la preocupación de Morales se centró en las fallidas elecciones de 2019. En miras a esos comicios, en mayo de 2018 graduó a la primera generación de 80 guerreros digitales.

“Se capacitó a los jóvenes para que aprendan a hacer memes y puedan hacer frente a las mentiras de la oposición con la verdad”, explicó el dirigente Gerardo García, del MAS.

Uno de los técnicos que capacitó a esos jóvenes dijo que se les enseñó el manejo de programas de edición de imágenes y videos y a buscar información certera en internet. Hubo al menos 20 capacitadores, entre “periodistas independientes”, “comunicadores” y “docentes”.

La entonces viceministra de Gestión Comunicacional, Rossío Pimentel, en el acto de graduación dijo: “Empieza la defensa de los 12 años de gestión del presidente Evo. Éste es el primer paso para las elecciones de 2019”.

Aunque se explicó que era un trabajo voluntario desde celulares, se sabe que la Dirección de Redes Sociales operaba con un presupuesto mínimo de 8 millones de bolivianos.

¿Cómo operaban los guerreros?

A finales de 2018 los “guerreros digitales” de Evo ya eran 500. No sólo difundían la gestión de gobierno con memes, sino que daban likes, compartían y comentaban las publicaciones de las páginas oficiales del Estado y las autoridades. También creaban páginas, perfiles, grupos y contenidos falsos para apoyar y dirigir las tendencias en la web.

Tenían una lista de opositores y líderes influyentes que criticaban a Morales y su gestión. Su labor era responder a sus publicaciones y atacar sus cuentas. Samuel Doria Medina, Amilcar Barral, Jorge Tuto Quiroga, Carlos Mesa, Norma Piérola, Rubén Costas, Óscar Ortiz eran algunos nombres de esas listas. También había periodistas y analistas.

“Son varios personajes de la oposición que difunden mentiras en las redes sociales y hay que responderles y debatir con ellos”, explicó el entonces ejecutivo nacional de Juventudes del MAS, Marco Choque.

Aunque afirmaba que su ataque era pacífico, con argumentos y documentos, trabajaban bajo cuentas falsas para difundir desinformación o coordinar reportes masivos, con el fin de dar de baja perfiles y páginas que calificaban como opositoras.

Este modo de operar es el que Meta identificó en las cuentas que bloqueó y de las que, ahora, Morales asegura ser víctima.

El intento de desmantelarlos

Tras la renuncia de Morales en 2019, varios guerreros digitales fueron identificados. Aunque se trató de desmantelar la estructura, ésta logró mantenerse, ya que no dependía sólo del Estado, sino del MAS y su militancia.

En 2020 fueron intervenidos tres lugares donde presuntamente trabajaban: la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación, y la estación de la línea Celeste del teleférico ubicada en la cancha Zapata.

Desde la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, que intervino estos espacios, se informó que los sueldos eran pagados con descuentos a los funcionarios públicos. El pago por hacer campaña para Evo oscilaba entre los 12 mil y 18 mil bolivianos.

Si bien se crearon en el gobierno de Morales, se han convertido en una especie de unidad o forma de operar adoptada por todo gobierno de turno y por otros partidos. En 2020, de acuerdo con una publicación de The Washington Post, Facebook desmanteló una red de desinformación que, entre varias actividades, generaba material a favor del gobierno transitorio de Jeanine Añez.

De acuerdo con el artículo, la desactivación de dicha red tuvo origen en una pista del FBI. Las investigaciones se centraron en una agencia de publicidad con base en Washington que tenía como foco a varios usuarios de América Latina.

En un comunicado, el gobierno de Añez aceptó haber contratado a esta empresa para “realizar una tarea de cabildeo en busca de respaldo a la democracia boliviana tras el fraude electoral del 20 de octubre de 2019”.

No es el único caso. Una investigación de Verdad con Tinta, junto con Connectas, advirtió que una “fábrica de desinformación” operaba a través de los guerreros digitales de la Gobernación de Tarija, durante la gestión de Adrián Oliva. Esta red funcionaba con recursos públicos.

Página Siete

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