El Acta del 19 de marzo de 1949. Desde que en 1949, se celebró la primera asamblea vecinal en Pocitos boliviano, los pobladores que por la década de los 40 instalaron sus precarias viviendas en la zona de Guandacarenda, frontera sur de Bolivia, decidieron fundar en el lugar una nueva villa y luchar por su reconocimiento legal como por sus primordiales necesidades. Lo confirma así el acta de la reunión convocada para elegir su primera directiva. Entre paréntisis, convengamos que por entonces y ahora, desde el período colonial, persiste en el imaginario colectivo la idea de que las villas fueron concentraciones poblacionales que dieron lugar a la formación de las ciudades más importantes de la actualidad.

Del mismo modo, hoy, Pocitos es una de las congregaciones urbanas fronterizas más importantes al sur de Bolivia. En concomitancia, es necesario establecer, que si bien posteriormente, con el reconocimient del rango de Cantón, la localidad fundada el 19 de marzo de 1949 con el nombre de San José de Pocitos pasa a ser parte de la juriscción de Yacuiba, la misma fue constituida por sus habitantes como un nuevo pueblo que mantuvo desde sus inicios rasgos propios de identidad cultural y modos de vida. […] En ese sentido, es fuente primaria y fundamental que testimonia la voluntad y decisión de quienes forjaron en sus orígenes San José de Pocitos. Por lo que consideramos que el texto redactado por el secretario de la mesa directiva interina en la reunión convocada para elegir a los integrantes de la primera dirigencia cívica es una especie de acta de fundación de la población.
Lo corrobora así el Decreto Supremo que en el año 1952 eleva a la localidad fronteriza al rango de Cantón; como del mismo modo, mucho más tarde, el año 1998, tomando como referencia el 19 de marzo de 1949, San José de Pocitos por sus 50 años de creación recibe del Senado Nacional la Condecoración Parlamentaria Nacional en el grado de “Bandera de Estaño”.

El documento es un manuscrito que se encuentra bajo la custodia de la Sub Alcaldía Municipal de San José de Pocitos. Elaborado con tinta y pluma en dos hojas de papel cuadernillo lineado con huellas de polvo y humedad, con el trasncurrir del tiempo sufrió un deterioro considerable, sin embargo, aún conserva intacta gran parte de su contenido […].
“En Pocitos Bolivia a horas 15 del día 19 de marzo de 1949 se convocó a sesión para la formación de la mesa directiva para la propulsión de esta nueva villa llamada Pocitos, quien velará y solicitará ante el Supremo Gobierno sus primordiables necesidades que se enunciará en el curso de la sesión y otros. Acto continuo, se procedió a elecciones para la Mesa Directiva cuyos resultados fueron los siguientes:
Para Presidente, por mayoría de votos, el señor Horacio Franco quien salió con noventa y uno votos, asumiendo la suplencia en minoría el señor Laureano Quintanilla. Para Secretario General el señor Sócimo Padilla, quien resultó elegido con noventa y uno votos. Como Tesorero el señor Rogelio Andrés Wayar con noventa y cinco votos. A quienes se les tomó el juramento de Ley y se les posesionó en sus cargos respetivos.
Firmando como constancia el Presidete Adoc… y como Secetrario..,. que son los que tomaron constancia de dicha posesión”.



APUNTES HISTÓRICOS DE UN PUEBLO DE FRONTERA
Victoria López – Rogelio Andrés Wayar. Fuente de la foto: Mercy Wayar
“Hablando de pobladores tenemos que destacar entre ellos: A don Laureano Quintanilla, Ceferina Zamora, la misma que se dedicaba en los primeros tiempos a la venta de raspadillos cuando tenía que comprar el hielo de Tartagal, doña Límbania Blanco Vda. de Raña, Victoria López y muchos otros que fueron forjando la historia de Pocitos. Doña Ceferina Zamora Castro, llegó a Pocitos en 1947, ella es natural de Tupiza, pero antes vivió en Tarija y Sanandita, cuando llegó a Pocitos, todo era monte, habiendo pocos vivientes, entre ellos Rogelio Andrés Wayar, Mateo Martínez, Paulo Condi, Justo Padilla y Daniel Aramayo, solo habían 5 a 6 casas, que más parecían pequeñas carpas”.
Como todo gran acontecimiento, la fundación del pueblo fue celebrada ese mismo día según las tradiciones y costumbres de la zona. De acuerdo a los relatos de doña Ceferina Za-mora, los vecinos que vivían en el lugar fueron a Pocitos argentino y se prestaron la imagen de San José, de don Ernesto Aparicio que vivía al otro lado de la frontera. Cuando llegó la ima-gen oficiaron una novena de oraciones en devoción del santo patrono; al no estar presente un párroco, nombraron como padrinos del pueblo a don Ernesto Mealla y a su esposa doña Elsa de Mealla; ellos oficiaron una ceremonia de bendición y organizaron la fiesta con un progra-ma especial que incorporó las carreras de caballos, el juego de la sortija y otras actividades en la parte boliviana de la quebrada internacional.
Autor: Walter del Carpio