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Tres amigas inseparables, 50 puñaladas y un misterio: ¿la asesinaron para ocultar un secreto sexual?

Skylar Neese tenía 16 años cuando sus compañeras de colegio la secuestraron para matarla con una ferocidad espeluznante. Las imágenes de las cámaras de seguridad que dieron la primera pista. El desconcierto de los detectives, el bosque maldito y lo que las adolescentes habrían querido ocultar detrás del sangriento crimen

Las imágenes de las cámaras de seguridad del departamento familiar donde vivía Skyler Neese, de 16 años, la muestran salir de su casa y subirse al asiento trasero de un auto que acaba de detenerse frente al edificio. Tiene puesto un short amarillo y una camisa de colores.

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Son las 12.31 de la madrugada del viernes 6 de julio de 2012 y estamos en Star City, en el estado de West Virginia, en los Estados Unidos.

Muy pronto ocurrirá un horrible y sangriento crimen.

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El cuarto vacío

Cuando Dave Neese, a las 12 del mediodía de ese viernes, llegó de su trabajo para darle el auto a su hija Skylar (algo que siempre hacía) no la encontró en casa. Sorprendido quiso abrir la puerta del dormitorio de la menor. Estaba cerrada con llave desde dentro. Como el departamento era en planta baja salió y miró por la ventana. La encontró abierta. El cuarto estaba vacío. Inmediatamente llamó al celular de la íntima amiga de su hija, Shelia Eddy. Ella le contó que había hablado con Skylar por la noche, pero que no se habían visto.

Un rato después, llegó al departamento su mujer Mary. Dave le contó lo que pasaba: su hija no estaba. Justo sonó el teléfono y Mary atendió. Era el gerente del local Wendy ‘s, donde trabajaba Skylar, preguntando ella. Quería saber por qué no había llegado todavía a su puesto de trabajo. Skylar jamás había faltado o llegado tarde. Prometieron avisarle apenas supieran algo.

Mary cortó y enseguida el teléfono volvió a sonar. Era Shelia Eddy. Quería contarles la verdad: sí, ella y Rachel Shoaf, habían estado con Skylar, pero el paseo había durado solo una hora. A las 23 la habían dejado en la esquina para que el ruido del auto no los despertara.

Dave y Mary ya estaban preocupadísimos. ¿Con quién se habría ido Skylar después de estar con sus amigas? Decidieron ir a reportar su desaparición a la policía. Las autoridades recolectaron, enseguida, las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio y de la zona. Cuando los Neese las vieron, sintieron alivio: en la mala filmación se veía a Skyler salir por su propia voluntad y subirse a un vehículo, pero no se podía ver bien qué auto era. La policía no activó la Alerta AMBER que se emite cuando se sospecha un secuestro. Skyler podría haberse fugado del hogar con alguien o podría ser una travesura adolescente para sobrellevar el aburrimiento. Les dijeron que debían esperar un poco.

Dave y Mary Neese no podían creer que esas dos niñas a las que habían visto crecer habían apuñalado a su hija
Dave y Mary Neese no podían creer que esas dos niñas a las que habían visto crecer habían apuñalado a su hija
El padre no se conformó con esta idea. No le cerraban esas hipótesis. Conocía muy bien a su hija. Skyler se había ido de su casa sin el cargador del celular (elemental en una adolescente), había dejado la ventana abierta, no se había llevado ropa, había dejado sus lentes de contacto y su planchita de pelo (Skylar odiaba sus rulos y no iba a ningún lado sin ella). Para los Neese eran claros indicadores de que Skylar pensaba volver a su casa a la brevedad. Algo malo estaba ocurriendo.

Rumores de todo tipo

Skylar Annette Neese había nacido en Morgantown, en el estado de West Virginia, Estados Unidos, el 10 de febrero de 1996. Era la única hija de Mary y Dave Neese. Su madre trabajaba como asistente administrativa en un laboratorio dedicado a problemas cardíacos y Dave era encargado de ensamblar productos en la cadena de supermercados Walmart.

Skylar era la alegría de sus padres y una excelente estudiante de tercer año del University High School. Soñaba con ser una abogada experta en casos criminales. Además, con 16 años, dedicaba sus tardes a trabajar en la cadena de comidas rápidas Wendy ‘s. De pelo castaño, ojos azules y sonrisa perfecta, parecía una chica feliz, alegre y muy responsable.

Ante la inicial pasividad de los detectives, los padres de la víctima se movieron con agilidad y con la ayuda de los compañeros de colegio de su hija repartieron folletos por todos lados. La que más colaboró fue su amiga de toda la vida, Shelia Eddy, acompañada por su madre Tara. Fueron puerta por puerta, para ver si descubrían algo o si alguien la había visto. Shelia se mostró desesperada, incluso se tiró en la cama de Skylar a llorar desconsoladamente.

Tres amigas inseparables hasta el instante del horror: Sheila Eddy, Rachel Shoaf y Skylar Neese
Tres amigas inseparables hasta el instante del horror: Sheila Eddy, Rachel Shoaf y Skylar Neese
Pasaron los días y distintas pistas falsas distrajeron a la policía de Star City. Perdían mucho tiempo con supuestos avistajes de la adolescente que terminaban en la nada.

Mientras, en el colegio, corrían rumores de los más diversos: que Skylar se había encontrado con un depredador sexual por Internet; que había estado involucrada en los robos a bancos en la zona rural de Blacksville; que se drogaba y había huido…

Pero algunos amigos de Skylar tenían otras teorías y sospechaban que sus dos íntimas amigas, Shelia Eddy y Rachel Shoaf, no decían toda la verdad. Ellas constituían con Skylar un trío inseparable, algo debían saber. Estos compañeros de clase, desconfiados, crearon cuentas anónimas en las redes sociales para hostigar a las chicas a ver si se quebraban.

Quiénes eran Shelia y Rachel

Shelia Rae Eddy, era hija de Tara y Greg Eddy y había nacido en Blacksville, West Virginia, el 28 de septiembre de 1995. Sus padres se divorciaron en el 2009, cuando Greg tuvo un accidente de auto por el que quedó inválido con una grave lesión cerebral. Tara terminó separándose y se llevó a Shelia con ella. Continuó trabajando como contadora, en una concesionaria de automóviles, y en octubre de 2010 se volvió a casar con Jim Clendenen. Los tres se mudaron a Morgantown. Shelia comenzó su secundario donde coincidió con su amiga de la primaria, Skylar Neese, y con la pelirroja Rachel Shoaf. Se hicieron íntimas amigas. Shelia era considerada una muy buena estudiante. Su vida, gracias a la prosperidad económica de su padrastro, había mejorado mucho. Bellísima y sexy se convirtió en una de las chicas más populares del colegio. La seducción era un arma que Shelia aprendió a usar muy bien.

¿Y quién era Rachel? Una chica que se había criado en la misma ciudad que Skylar, Morgantown, y que el 10 de junio cumpliría 17 años. Era hija de Rusty y Patricia Shoaf. Como sus dos amigas era, también, hija única. A las tres las unía la soledad familiar. Altísima y de pelo colorado, tenía pasión por la danza, el canto y el teatro. Era talentosa y soñaba con descollar en el mundo artístico. Pero, a diferencia de Shelia, era sumamente religiosa.

Rachel y Sheila planearon durante meses el crimen, los investigadores creyeron siempre en un móvil oculto
Rachel y Sheila planearon durante meses el crimen, los investigadores creyeron siempre en un móvil oculto
El 22 de agosto Shelia publicó en Facebook un mensaje para su querida Skylar que continuaba sin dar señales de vida: “Skylar regresa (enserio no puedo lidiar con la escuela sin ti) ¡Te extraño demasiado!”.

Como pasaba el tiempo y no había novedades sobre Skylar, el FBI y la Policía Estatal de West Virginia se unieron a la búsqueda. Ya estamos en septiembre de 2012, a dos meses de que la adolescente se evaporara.

El FBI luego de trabajar intensamente sobre las imágenes del video donde se la veía subir al auto, logró mejorar la nitidez. El auto al que la joven se había subido era un Toyota Camry.

Era un enorme avance en la investigación.

Casualmente, resultó ser que la familia de Shelia Eddy, con quien había salido Skylar esa noche hasta las 23 horas según admitían las chicas, tenía un Toyota Camry. Mismo auto, mismo modelo, al que se subió Skylar una hora y media después. La llamaron, querían hablar con ella.

Shelia repitió que la había ido a buscar con Rachel, pero aseguró que la había dejado en la esquina una hora más tarde. Ya lo había contado. Nadie cuestionó sus dichos, menos la familia Neese que conocía perfectamente a las chicas. ¡Shelia era amiga de Skylar desde los 8 años y era como una hija más para ellos!

Para los oficiales, la coincidencia de autos era muy rara.

Bajo sospecha

Con el paso de los días y con las declaraciones sucesivas comenzaron a saltar algunas incongruencias entre los testimonios de Shelia y Rachel. Rastreando las antenas de los celulares, descubrieron que el de Rachel se había conectado con una antena telefónica en un bosque de Blacksville, una localidad cercana.

Volvieron a hablar con ellas por separado. Shelia declaró exactamente lo mismo, una y otra vez. No cambiaba ni una coma de su relato, sonaba clara y convincente. Rachel, en cambio, titubeó y terminó reconociendo que esa noche habían ido en otra dirección a la que habían contado antes: se habían dirigido a ese bosque de Blacksville que señalaba su celular. Shelia enterada por Rachel de su rectificación testimonial, se presentó voluntariamente para cambiar también su versión. Era una movida inteligente.

En su diario personal Skylar hablaba mucho de Shelia y de sus aventuras sexuales. Ella era muy católica y conservadora y tenía un novio formal
En su diario personal Skylar hablaba mucho de Shelia y de sus aventuras sexuales. Ella era muy católica y conservadora y tenía un novio formal
La mujer policía que las interrogó, Jessica Colebank, sin embargo, tenía un presentimiento. Esas chicas mentían: “La actitud de Shelia era tan desagradable, tan desprovista de emoción… A menos que le hicieras preguntas que no quería responder y entonces sí, se deshacía en lágrimas”. A Rachel, la entrevistó nuevamente, pero por teléfono, sus padres la habían enviado a un campamento religioso. Colebank dijo que Rachel “parecía despreocupada. No demostraba pánico solo repetía: ‘No sé dónde está Skylar, tendrás que hablar con Shelia, yo no sé nada más’. Todo lo que decía parecía parte de un guión estudiado”.

Colebank reveló, además, que en su diario personal la víctima “hablaba mucho de Shelia y de sus aventuras sexuales. Era como si viviera a través de ella. Skylar no necesitaba ser sexualmente activa, de hecho, no tenía novio, porque podía vivir contando las historias sexuales de su amiga”. Es en ese diario donde Skylar detalla una noche de borrachera en la que Shelia y Rachel terminan teniendo una aventura sexual.

Lo más difícil para los detectives era poder establecer un móvil para las mentiras y hacerlas hablar si es que sabían algo más sobre lo sucedido o dónde podía estar su amiga.

El 3 de septiembre se emitió una orden para decomisar los medios de comunicación electrónica de Rachel y Shelia. Querían ver si ocultaban algo. No encontraron mucho más que algunas discusiones adolescentes.

El mensaje en las redes de Sheila por la muerte de su amiga Skylar Neese
El mensaje en las redes de Sheila por la muerte de su amiga Skylar Neese
Un mes después, el 2 de octubre, Shelia publicó una foto de las tres juntas en Facebook. Debajo puso: “Skylar, lo siento no he publicado en un buen tiempo… La escuela ha estado ocupando todo mi tiempo. Rachel y yo te extrañamos mucho. Especialmente en el almuerzo, nos sentamos a la mesa solas. ¡Vuelve para que ya no estemos tan solitarias! La escuela es tan difícil sin ti… En realidad, todo es tan difícil sin tu presencia. Pienso en ti las 24 horas del día, los 7 días de la semana y extraño no poder hablar por teléfono. Sé que no te gustarían algunas de las cosas que se dicen últimamente”.

Shelia y Rachel estaban cada vez más distanciadas de sus compañeros que se mostraban recelosos con ellas. Tenían que enfrentar interrogatorios y cada una tenía su propio abogado. Para una de sus declaraciones ante la policía, Shelia se presentó vestida en forma provocadora y coqueteó abiertamente con los detectives. Ellos quedaron anonadados. Shelia enfrentaba los cuestionamientos mirándolos a la cara y con las manos cruzadas sobre la mesa. Rachel, en cambio, jugaba de manera compulsiva con una birome y evitaba mirarlos a los ojos.

El detector de mentiras

En diciembre la policía les anunció que serían sometidas a un detector de mentiras. Cuando Shelia llevó a cabo el test se comportó de manera arrogante y fría.

Rachel, por el contrario, empezó a desmoronarse, se la veía con la mirada perdida. En su casa, estallaba de furia contra sus padres. El 12 de diciembre, cuando Rachel era llevada por su padre Rusty para enfrentar al polígrafo, entró en pánico y se bajó del auto corriendo. Escapó hacia la oficina de la madre de Shelia.

Las amigas se conocían desde niñas, los investigadores no pudieron creer la crueldad con que la habían asesinado
Las amigas se conocían desde niñas, los investigadores no pudieron creer la crueldad con que la habían asesinado
Rachel se había convertido en un problema para su familia, no entendían qué le pasaba.

El 28 de diciembre de 2012, Patricia Shoaf llamó al 911 para pedir ayuda porque no estaba pudiendo controlar la conducta de su hija Rachel: “Tengo un problema con mi hija de 16 años. Nos grita, nos pega, y corre por el vecindario… (detrás de su voz se escucha a Rachael gritando y llorando) Nooo, no, no, esto se acabó (le dice Patricia a su hija) Mi marido está tratando de contenerla, ¡por favor vengan rápido!”.

Rachel había tenido un colapso mental y fue ingresada en el hospital psiquiátrico Chestnut Ridge.

Lo sucedido esa tarde, Rachel lo había transmitido en vivo por Facetime y Shelia estaba al tanto de todo. Inmediatamente intentó verla en el hospital, pero no la dejaron pasar. La internación llevó a que la relación entre las dos se enfriara: Shelia había perdido la delantera en el control sobre Rachel.

Confesión y hallazgo en el bosque

Tras el alta de Rachel Shoaf, el 3 de enero de 2013, sus padres la llevaron a ver a su abogado y al detective Ronnie Gaskins. No querían que Shelia tuviese tiempo para contactarla e interferir. Su abogado negoció una reducción de su condena para que Rachel se animara a hablar. Los investigadores esperaban una confesión que tuviese que ver con una muerte accidental por drogas. Pero lo que contó Rachel los dejó alelados: “Nosotros apuñalamos a Skylar, No fue un accidente. Fue un asesinato”.

Mientras hablaba, Rachel tomó un papelero, tenía ganas de vomitar. Y siguió relatando lo sucedido sin obviar detalles. Admitió que habían planeado matarla porque Skylar “no nos gustaba más y no queríamos seguir siendo amigas suyas (…) simplemente nos caía mal”. Había sido un frío y calculado crimen.

Ya habían pasado seis meses de la desaparición de Skylar cuando la policía les contó a sus padres la peor noticia y el giro impensado del caso. Dave Neese no podía creerlo y les dijo devastado que Shelia “era parte de nuestra familia. Realmente lo era, quiero decir, era como una hija más para nosotros”.

Las amigas en prisión. Los investigadores quedaron sorprendidos por la frialdad de Sheila. Fue Rachel quien se quebró
Las amigas en prisión. Los investigadores quedaron sorprendidos por la frialdad de Sheila. Fue Rachel quien se quebró
Luego de la confesión, Rachel llevó a los investigadores hasta donde habían ocultado el cadáver. Pero la tarea era difícil porque había demasiada nieve. Finalmente, con un vehículo especial y un perro entrenado, lograron encontrar el esqueleto de Skylar el 16 de enero de 2013. Estaba a 48 kilómetros de su casa y fue identificado por los peritos forenses.

El 1 de mayo de 2013, Rachel Shoaf se declaró culpable de asesinato en segundo grado.

Para la policía encontrar pruebas para implicar a Shelia no era tarea fácil. Probaron con micrófonos ocultos, pero la joven era fría, inteligente y calculadora. Finalmente, consiguieron órdenes de allanamiento para su vivienda familiar y el auto. Allí encontraron rastros de sangre de Skylar en unos cuchillos de cocina y en el vehículo. Por fin la tenían.

Los fiscales identificaron a la nueva acusada ante los medios: era Shelia Eddy. Anunciaron que sería juzgada como adulta.

Sheila sentenciada a reclusión perpetua con la posibilidad de pedir la libertad condicional al cumplir 15 años de cárcel. Rachel fue condenada a 30 años con la posibilidad de obtener la libertad bajo palabra a los 10
Sheila sentenciada a reclusión perpetua con la posibilidad de pedir la libertad condicional al cumplir 15 años de cárcel. Rachel fue condenada a 30 años con la posibilidad de obtener la libertad bajo palabra a los 10
Shelia fue acusada, el 6 de septiembre de 2013, por secuestro, asesinato en primer grado y conspiración. Ella sostuvo que era inocente, pero terminó siendo declarada culpable y sentenciada a reclusión perpetua con la posibilidad de pedir la libertad condicional al cumplir 15 años de cárcel.

Por haber colaborado, Rachel Shoaf, salió mejor parada: 30 años de prisión con la posibilidad de obtener la libertad bajo palabra a los 10 años.

Ambas, con 23 años, están presas todavía en el Centro Correccional de Lakin.

Amigas fatales

Después de la confesión de Rachel, los investigadores armaron el rompecabezas de lo sucedido, entre las tres compañeras de colegio, esa madrugada de julio.

El 5 de julio de 2012, Skylar regresó al apartamento de su familia luego de su turno laboral en el local de Wendy ‘s. Eran las diez de la noche y encontró a sus padres viendo televisión en el sillón del living. Les dio un beso a cada uno, les dijo que los amaba y que se iba a la cama porque estaba muy cansada. Se metió en su cuarto y cerró la puerta.

Hacía nueve meses que Rachel y Shelia estaban planeando el asesinato de Skylar. Ya en octubre de 2011 habían estado pensando en cómo deshacerse de ella y, durante la clase de ciencias, Shelia dijo en voz alta: “Deberíamos matarla”
Hacía nueve meses que Rachel y Shelia estaban planeando el asesinato de Skylar. Ya en octubre de 2011 habían estado pensando en cómo deshacerse de ella y, durante la clase de ciencias, Shelia dijo en voz alta: “Deberíamos matarla”
El sistema de videovigilancia del apartamento la muestra saliendo a través de la ventana de su habitación a las 12:31 de la madrugada del 6 de julio. Se subió al auto conducido por Shelia. La salida se había concretado apenas un rato antes. Shelia y Rachel Shoaf la habían convencido para ir con ellas esa noche a fumar marihuana y a divertirse un rato. Hacía un tiempo que no salían juntas porque habían discutido un par de veces. El plan de las adolescentes era pasarla bien. O, por lo menos, el que creía Skylar. Porque el plan real de sus amigas era otro. Hacía nueve meses que Rachel y Shelia estaban entretenidas pergeñando el asesinato de Skylar. Ya en octubre de 2011 habían estado pensando en cómo deshacerse de ella y, durante la clase de ciencias, Shelia dijo en voz alta: “Deberíamos matarla”. Uno de los chicos presentes en esa conversación le avisó a Skylar, pero ella le respondió que solo era un juego de sus amigas.

Shelia la apuñaló con violencia mientras Skyler intentaba defenderse mientras y “¡¿Por qué?!”
Shelia la apuñaló con violencia mientras Skyler intentaba defenderse mientras y “¡¿Por qué?!”
Esa noche tenían todo preparado. En el baúl del auto pusieron lavandina, trapos de limpieza, ropa, cuerdas, toallitas de papel, una pala que le habían robado al papá de Shelia y prendas limpias para cambiarse luego del crimen. Dentro de los buzos, bajo sus axilas, iban escondidas las armas que habían sacado de la cocina de Shelia: dos cuchillos. Para no lastimarse con el filo los habían envuelto, cada uno, en un repasador.

Skylar se subió al auto y no le llamó la atención que a pesar del calor, hacían 29 grados, sus dos amigas llevaran puestos buzos con capucha. El detalle no era menor.

Las tres adolescentes se dirigieron hacia el norte por la Ruta 19 para intentar tomar la ruta 7. Pero vieron a un patrullero de la policía estacionado a un lado del camino y optaron regresar a Star City. Tenían que evitar meterse en problemas con la ley y que las pescaran con marihuana. Tomaron un camino alternativo hacia Blacksville. Después de un rato, llegaron a destino: un lugar aislado sobre la calle Morris Run, en Pensilvania. Era un sitio sin tránsito y rodeado por un espeso bosque. Ya habían estado allí varias veces.

Bajaron del auto y se adentraron en el lugar para prepararse para lo que sería una noche entre amigas. Rachel y Shelia, de pronto, lamentaron en voz alta haber olvidado el encendedor de sus pipas para marihuana en el auto. Skylar se ofreció para ir a buscarlo. Apenas les dio la espalda, sus amigas sacaron los cuchillos y contaron… uno, dos y, tal como lo habían acordado, al decir tres, se abalanzaron sobre Skyler quien intentó escapar.

Rachel y su amiga optaron por dejar el cadáver bajo un árbol, tapado por rocas, ramas, hojas y tierra
Rachel y su amiga optaron por dejar el cadáver bajo un árbol, tapado por rocas, ramas, hojas y tierra
Se defendió un poco aterrada, avanzó unos metros, pero Rachel logró tirarla al suelo. Skyler le arrebató el cuchillo y le hizo un tajo por encima del tobillo derecho de unos 8 centímetros. Rachel quedó fuera de acción por unos segundos. Pero Shelia hacía su parte. Ya la estaba apuñalando. Skyler sentía golpes e intentaba defenderse mientras gritaba “¡¿Por qué?!”. No le respondieron nada. Shelia no se detuvo y siguió subiendo y bajando su brazo armado con el cuchillo para hundirlo en Skylar. En un momento, Skyler dejó de luchar. Su cuello hacía un gorgoteo, no podía respirar y sangraba por todos lados. Shelia continuó consumando su crimen hasta alcanzar las cincuenta puñaladas. Quedó agotada por el esfuerzo.

Arrastraron el cuerpo y quisieron cavar al lado de un arroyo un pozo para esconderlo, pero el piso era demasiado duro, era pura piedra. No daban más así que optaron por dejar el cadáver bajo un árbol, tapado por rocas, ramas, hojas y tierra.

Regresaron al auto, se quitaron la ropa ensangrentada y la metieron dentro de una bolsa de residuos que luego descartaron. Luego, volvieron a sus casas.

Consumar el asesinato, de principio a fin, les había tomado tres horas.

Móvil secreto y otras cosas de la vida

Pero ¿cuál había sido el real motivo para semejante crimen? Uno de los más esgrimidos durante la investigación fue la existencia de “un secreto” que se remontaba al 21 de agosto de 2011. Aquel día Skylar, Rachel y Shelia se tomaron todo lo que encontraron en el bar de la madre de Rachel. Borrachas, Shelia y Rachel, comenzaron a besarse y terminaron enredadas sexualmente. Skylar no se animó a irse de la habitación por miedo a despertar a los padres. Dos semanas después, Skylar lanzó una indirecta en twitter: “Le contaré a todo el colegio la mierda que sé”.

¿Podía haber sido esa situación el disparador del plan que urdieron Rachel y Shelia durante meses? Por un lado, Skylar era defensora de los derechos de los homosexuales, no parecía que las hubiera podido cuestionar por una relación lésbica. Por otro, Shelia tenía una reputación promiscua en el colegio donde cabía la bisexualidad y solía jactarse de ello. No tenía demasiado sentido que “ese secreto” la condujera a matar a su amiga. Quizá Rachel podría haber tenido más razones: era religiosa y tenía novio.

El recuerdo de la joven asesinada en el bosque donde hallaron su cuerpo
El recuerdo de la joven asesinada en el bosque donde hallaron su cuerpo
El móvil no quedó claro. Pero el “secreto” que se pretendió ocultar marcó el caso. Quizá empeñarse en encontrar un motivo no tenga sentido alguno. La locura no necesita móviles.

Skylar Neese carecía de maldad y jamás pensó que sus amigas del alma podrían lastimarla. Su trágica historia de sangre y traición inspiró la película “Amistad Mortal” que se estrenó en 2014. También impulsó a sus padres a luchar por una ley que modificara las Alertas Amber en el estado de West Virginia. Lo consiguieron y se llamó Ley Skylar: en ella se exigía que las alertas se aplicaran a todos los menores desaparecidos, no solo a los que se sospechaba que pudieran haber sido raptados.

La noche suele cobijar a los peores crímenes. Skylar escapó esa madrugada, por la ventana de su habitación, de la mirada de sus padres. Y corrió a refugiarse en unas pitadas de humo y en su amistad con Rachel y Shelia. Perdió su ingenuidad mientras moría ahogada en su propia sangre bajo una lluvia de navajazos.

Lo más triste de todo es que supo perfectamente quiénes la habían asesinado.

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