Estilo de vida

Trastorno de duelo prolongado, la nueva condición de salud mental

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría consideró necesario distinguir y tratar los sentimientos de duelo incapacitantes producidos durante la pandemia.

El duelo es un proceso normal que continúa a la pérdida de algo/alguien amado. (Foto: Adobe Stock)
El duelo es un proceso normal que continúa a la pérdida de algo/alguien amado. (Foto: Adobe Stock)

Las pérdidas son parte de la vida, pero no son fáciles de afrontar ni de aceptar. Sean de la índole que sean, suelen remover un abanico de emociones que pueden permanecer en el tiempo y, en el peor de los casos, paralizarnos o bloquearnos.

La pandemia, sin dudas, provocó muchas pérdidas de familiares y seres queridos que no pudieron batallar contra el covid. Por ese motivo, la Asociación Estadounidense de Psiquiatría reconoció al trastorno de duelo prolongado como una condición de salud mental.

El psicólogo y psicoanalista Daniel Fernández (M.N.: 41.671) explicó que cuando hablamos de duelo, hacemos referencia a un proceso normal que continúa a la pérdida de algo/alguien amado (objeto, empleo, relación personal, etcétera).

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“Este proceso implica un período de angustia que, poco a poco y con la ayuda del tiempo y de la red emocional constituida por nuestros afectos, podremos ir superando como para volver a sentirnos aptos para enfrentar la vida nuevamente y así determinar nuevas metas a alcanzar”, sostuvo.

Duelo: cuánto dura o debería durar

Para el especialista, no puede establecerse una determinada cantidad de meses a modo estándar como para deducir cuál es el tiempo adecuado como para superar una pérdida. De hecho, el tiempo necesario para superarla y poder continuar con la vida dependerá, en la mayoría de los casos, “de la intensidad de interés (afectividad) que se tuvo por aquello perdido, así como también de los motivos por los cuales aquello se perdió”.

No hay un plazo determinado para atravesar un duelo. (Foto: Adobe Stock)
No hay un plazo determinado para atravesar un duelo. (Foto: Adobe Stock)

“Este proceso normal tiene etapas básicas. Al comienzo, la persona se niega a aceptar aquella pérdida porque le resulta extremadamente dolorosa dicha aceptación. Luego, suele continuar un período de ira (enojo), que se vincula a la frustración que genera la comprensión del hecho y, posteriormente, se llega a la aceptación: aquello perdido ya no habrá de regresar y se necesita continuar con la vida”, detalló.

¿Duelo patológico?

No obstante, no siempre los duelos son un proceso normal y, en ocasiones, es válido hablar de duelo patológico. “Esto no es un descubrimiento reciente. Ya Sigmund Freud, en “Duelo y melancolía”, explicaba que muchas veces un duelo tiene tintes patológicos. En estos casos, Freud se refería a un duelo melancolizado. Cuando esto sucede, a la persona se le dificulta procesar la pérdida y lo que más la detiene en dicho proceso es cierta tendencia al autorreproche”, precisó.

En ese sentido, comentó que estas personas imposibilitadas de avanzar con sus vidas se creen culpables de lo acontecido y viven reprochándose a sí mismas por haber perdido a aquello amado. “En este sentido, hablar de un duelo prolongado no es en modo alguno algo nuevo, sino algo de lo que se habla desde los orígenes mismos del psicoanálisis”, contó.

Fernández no está de acuerdo con la Asociación de Psiquiatría de Estados Unidos con pretender incorporar a su manual diagnóstico el trastorno o síndrome de duelo prolongado, ya que “esta tendencia de simplificar la nosografía (clasificación de patologías) solo conduce a efectuar diagnósticos defectuosos. Y si un diagnóstico no es preciso, tampoco habrá de serlo el tratamiento terapéutico posterior”.

Y aclaró: “Desde luego que la pandemia llevó a cientos de miles de personas a caer en largos duelos por sus seres queridos, pero es un error querer simplificar el diagnóstico bajo una nueva y única etiqueta. La pandemia y sus cuarentenas llevaron a millones de personas a vivir hoy en día un trastorno por estrés postraumático. La imposibilidad de despedir a nuestros fallecidos nos impidió además la oportunidad sanadora de llevar a cabo rituales mortuorios como para despedirlos”.

Por último, concluyó: “A todo esto, se suma el dolor de la pérdida en sí. Por lo tanto, más que crear una nueva clasificación psicopatológica, sería más recomendable y preciso establecer que, en realidad y en estos casos, hablar de duelo prolongado no es más que hablar de la combinación de un proceso de duelo más un trastorno de estrés postraumático”.

tn

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