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La versión del asesor de los árbitros que recibió los regalos de Boca Juniors: “Le dije a Riquelme que estaba prohibido”

Juan Carlos Lugones dialogó con la televisión boliviana y aclaró que fue el encargado de recibir los obsequios del Xeneize. Sin embargo, el código de ética de la Conmebol no penaliza estas situaciones

La fundamental victoria de Boca Juniors por 1-0 frente a Always Readycon un polémico penal a favor del cuadro argentino generó una nube de sospechas que se profundizó aún más con un video filtrado de la policía local reteniendo unos obsequios que el Xeneize le había realizado a las autoridades del partido. Distintas versiones de los hechos comenzaron a aparecer en las últimas horas hasta que Juan Carlos Lugones, asesor de árbitros de la Conmebol, salió a explicar de una vez por todas lo sucedido en el estadio Hernando Siles.

“Estábamos justamente en la hora en la que a los árbitros le correspondía abandonar el camarín y dirigirse al túnel. Es en el momento que los policías que custodian el camarín de árbitros me llaman y me dicen que en la puerta exterior, la que da al garaje del estadio, me estaban convocando. Salgo apurado porque los árbitros estaban prácticamente saliendo del camarín y eran dos personas del equipo Boca Juniors. Uno conocido como el ex jugador Riquelme que actualmente me parece que es dirigente”, comenzó en charla con Bolivisión.

A continuación, describió el papel de Román dentro de la escena: “Entonces él se acerca, me saluda muy cordialmente y me pregunta si podía hacer presente entregar unos obsequios a los árbitros. Le hago conocer la reglamentación y le digo que esto no es posible. Está prohibido y menos antes de un partido. Por lo tanto, esto es negado. La insistencia de ellos en la que me dijeron que no les importaba si era ahora o después. Esto es una norma. Usted sabe que es costumbre por parte de los equipos argentinos y de las selecciones siempre hacer algún presente a los árbitros, a los médicos y a todo el personal que participa en el fútbol en cada partido”.

Apurado por el tiempo y a minutos del inicio del encuentro, Lugones resolvió rápido la situación. “Los árbitros ya se encaminaban al túnel y yo tenía que acompañarlos. Así que ante la presión de ellos de darme los obsequios y que los entregue cuando quiera, dejé en la puerta del camarín, cruzando la puerta detrás de ella, cerré el camarín y salí corriendo para acompañarlos, despedirlos y subir al quinto piso para realizar mi trabajo. Por tanto, y esto es muy importante hablarlo y aclararlo: los árbitros del partido en ningún momento han escuchado, han visto, no sabían, no conocían de este hecho. Mientras yo hablaba con el mencionado dirigente en la puerta exterior que da al garaje, ellos abandonaban el camarín y se dirigieron al campo de juego”, añadió.

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Para cerrar, quiso dejar claro el momento en el que las autoridades del duelo se enteraron de los regalos por parte de Boca Juniors: “Ellos no conocían nada hasta su retorno al concluir el primer tiempo. Ahí es donde ellos se enteraron porque volvieron nuevamente al camarín”. Cabe destacar que el penal sobre Eduardo Salvio a los 35 minutos de la primera mitad, finalmente no existió influencia alguna por parte de los obsequios ya que los protagonistas no estaban enterados de lo que había sucedido entre Lugones y los dirigentes de Boca en la previa.

El detalle en todo esta controversia es que el Código de Ética de la Conmebol que regula las competencias del organismo establece en su artículo 22 titulado “Ofrecimiento y aceptación de obsequios u otros beneficios” estos temas: “Las personas sujetas al presente Código solo podrán ofrecer o aceptar obsequios en los casos en que dichos obsequios u otros beneficios:

A) Tengan un valor simbólico o irrelevante.

B) Excluyan toda influencia en la ejecución u omisión de un acto.

C) No contravengan sus obligaciones.

D) No deriven en beneficios económicos indebidos o de otra índole.

E) No causen un conflicto de intereses.

Cualquier obsequio o beneficio que no cumpla todos estos criterios está prohibido”.

También aclara allí: “No están comprendidos dentro del ámbito de aplicación de este artículo, los objetos promocionales de marcas, tales como entradas de protocolo para partidos organizados por la Conmebol, lapiceros contramarcados con marcas corporativas, cuadernos, calendarios, gorras, camisetas y, en general, todo material publicitario que tengan un valor simbólico o irrelevante”.

Es decir que no habría una contradicción entre el presente del Xeneize y el reglamento. Independientemente de que no habría un conflicto reglamentario en el accionar de Boca Juniors, este artículo aclara que las sanciones en caso de quebrar este 22° apartado del Código de Ética oscilan entre los mil dólares norteamericanos y la prohibición de ejercer actividades relacionadas con el fútbol durante un periodo máximo de dos años en casos graves o de reincidencia.

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